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Por qué procrastinas cuando quieres montar un negocio propio

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Si procrastinas cuando quieres montar un negocio, la explicación tiene poco que ver con la pereza. Aquí tienes lo que encontré en esta investigación más reciente sobre este mecanismo, con estudios verificables de por medio, y las señales para reconocerlo en tu caso.

Es un domingo cualquiera por la noche, en el sofá y con una serie de fondo que ya ni estás viendo. Y ahí vuelve otra vez a tu mente, la idea del negocio.

Le llevas dando vueltas meses. A veces años y tienes más o menos claro el sector, porque ves a otras personas que ya lo hacen funcionar. Y aun así, cierras la pestaña del navegador y te prometes que la semana que viene te pones en serio.

La cuestión que te traigo aquí va más allá de la disciplina, va de por qué procrastinas justo lo que más te importa cambiar en tu vida.


Contenido

Un estudio publicado en Educación XX1, la revista científica de la UNED, analizó la procrastinación en personas que se estaban formando para ser profesores. Lo que mejor pronostica la procrastinación tiene mucho más que ver con las estrategias de aprendizaje y con saber manejar la parte emocional de la tarea que con rasgos propios de la personalidad como la pereza.

Otro estudio con 720 adultos de entre 18 y 64 años, publicado en la Revista Española de Pedagogía, encontró la relación entre la procrastinación y las características del trabajo, sobre todo los horarios fijos y las jornadas erternas. Si curras ocho horas y encima te alargas más de eso, el margen para empezar algo nuevo se va reduciendo antes de que tengas que poner voluntad por tu parte.

Una encuesta realizada a más de mil adultos sobre la productividad encontró que el 46% justifica el hecho de procrastinar porque el trabajo se termina a tiempo igual, y más de la mitad reconoce haber perdido algo importante por distraerse.


El miedo a fracasar antes de empezar un negocio

Dejar para después el negocio con el que sueñas cada día parece algo ilógico visto desde fuera.

Un estudio con estudiantes universitarios midió con escalas la relación que puede existir entre la procrastinación y la regulación emocional, y encontró una correlación entre ambas variables. Y es que cuanta más dificultad tienes para gestionar lo que sientes frente a una tarea, más aún tiendes a evitarla hacer.

Y una tarea que te importa mucho te generará más:

  • Ansiedad por saber si eres capaz
  • Miedo a intentarlo y quedarte a medias delante de la gente que ya lo sabe
  • Vergüenza por adelantado, la de imaginarte contándole a alguien que lo acabaste dejando

Evitar el negocio, solo calmará esa sensación durante un breve periodo de tiempo.


Tu cerebro trata a la versión de ti que ya emprendió casi como a un extraño

Aquí toca salir de España, porque la investigación más específica sobre este mecanismo es en el extranjero.

Un equipo de neurociencia analizó qué pasaba en el cerebro cuando se piensa en la propia versión futura, comparado con pensar en la versión actual. La conexión que sentimos con ese yo del futuro se relacionó con un mayor volumen de materia gris en una zona concreta, la corteza prefrontal ventromedial, y esa conexión ya pronosticó una menos procrastinación.

Traducido a tu caso. Cuando piensas en la versión de ti con el negocio funcionando dentro de dos años, tu cerebro puede estar procesando esa imagen casi como si fuera la de otra persona. Cuesta sacrificar tiempo y comodidad hoy por alguien que sientes lejano, aunque ese alguien seas tú mismo.


Síndrome del impostor al emprender

Queda una capa más, la que los estudios pocas veces describen porque es difícil medirla con una escala.

Dejar siempre para después el negocio pocas veces va solo de encontrar el momento perfecto. Muchas veces va de si, terminas de creerte que ese cambio es para ti. La ciencia explica muy bien el cómo, el mecanismo de la emoción que te hace evitar la tarea concreta. La creencia de fondo, la de si te ves mereciendo trabajar menos, ganar más o vivir de otra forma, pertenece a otro trozo de pastel, el del trabajo de mentalidad, que es distinto y que puede sumar.

Por qué no empiezas tu negocio online

Llegas a casa con poca energía, y las opciones que ves son muchas, la afiliación, el e-commerce, el contenido o la inteligencia artificial. Cada opción nueva suma a la sensación de que te falta información para decidir bien, y esa sensación empuja a seguir investigando en vez de empezar.

Tienes que sumarle los anuncios de «hazte rico en dos clics» que ya conoces de sobra, y el filtro de escepticismo que se activa antes de darle una oportunidad a algo que sí podría servirte de verdad.

El resultado, casi siempre, es la misma escena del domingo, otra pestaña cerrada y otra semana que viene.

Cómo dejar de procrastinar y empezar tu negocio

Ponle nombre a la emoción antes de decidir si actúas. Antes de abrir el ordenador para trabajar en tu negocio, primero debes identificar en una palabra lo que sientes en ese momento. Ansiedad, aburrimiento o vergüenza. El hecho de nombrarla reduce su intensidad, en línea con lo que muestra la investigación sobre regulación emocional y procrastinación.

Acorta la distancia con tu yo del futuro. Escríbete una nota a ti mismo dentro de dos años, con detalles concretos, la hora a la que te levantas, el primer café, cómo suena tu día. Cuanto más vívida sea esa imagen, más cerca sientes a esa persona, y eso juega a tu favor a la hora de sacrificar la comodidad de tu día.

Empieza con una versión pequeña de la tarea que estás evitando. Reducir la aversión hacia la tarea concreta, en vez de hacia el proyecto entero, es lo que de verdad mueve la aguja según la investigación sobre regulación emocional aplicada a la procrastinación.

Cuando el freno va más allá de la agenda

Todo lo que has leído hasta aquí está basado en estudios y sirve para trabajar el mecanismo, el de la emoción que te hace evitar hacer esa tarea.

Hay personas para quienes el freno va un paso más allá, hacia la creencia sobre si se ven mereciendo ese cambio de vida. Ahí entra un prisma distinto, más de mentalidad y motivación que de ciencia.

He analizado con detenimiento un evento que trabaja justo este terreno el primer día, antes de pasar a estrategia de negocio el segundo. Cuento lo que hay para verificar y lo que queda pendiente de confirmar en mi reseña de la Cumbre de los Millonarios Conscientes.

El siguiente paso, pequeño y con fecha

Esto se mueve con una acción concreta, hoy, no el domingo que viene, y lo sabes mejor que nadie.

Elige la versión más pequeña posible de la tarea que llevas evitando. Diez minutos. Un borrador feo. Un email a medio escribir. Ponle una hora en el calendario de esta misma semana, ahora, antes de seguir leyendo otra cosa.


Preguntas frecuentes

¿La procrastinación es pereza o es miedo?

Se parece a pereza vista desde fuera, y la investigación detecta otra causa. La dificultad para gestionar emociones como la ansiedad o la vergüenza explica mejor por qué se pospone una tarea que los rasgos fijos de personalidad.

¿Por qué procrastino si de verdad quiero cambiar de vida?

Cuanto más te importa un objetivo, más ansiedad te genera la posibilidad de no conseguir cumplirlo. Evitar la tarea, disminuye esa sensación de ansiedad un tiempo.

¿Cómo saber si estoy procrastinando por miedo al fracaso?

Una señal clara aparece cuando investigas mucho sobre el tema y avanzas poco en la acción concreta. Otra aparece cuando evitas sobre todo las tareas que exponen tu trabajo a la opinión de otras personas.

¿Ayuda ponerse plazos para dejar de procrastinar?

Ayuda cuando el plazo viene acompañado de una tarea pequeña y concreta. Un plazo grande y vago, tipo «este año monto el negocio», tiende a generar más evitación en lugar de menos.

¿Se puede procrastinar y a la vez rendir bien en el trabajo?

Sí, y es más habitual de lo que parece. Una encuesta reciente con más de mil adultos españoles encontró que buena parte de quienes procrastinan justifican hacerlo porque el trabajo se termina a tiempo de todas formas (Ringover, 2024). El coste real se nota en el desgaste acumulado, más que en el resultado inmediato.

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